La perfumería Ferrero de la calle Jerónimo Zurita ha sido víctima esta pasada semana de dos robos. Los ladrones entraron una primera vez el miércoles pasado, rompiendo el cristal del escaparate y llevándose los perfumes allí expuestos. La técnica del "alcantarillazo" parece ser la causante de estos nuevos robos.
El centro de la capital aragonesa parece vivir en las últimas semanas una oleada de robos. Todos con un modus operandi muy similar: romper el cristal del escaparate para llevarse los productos expuestos e, incluso, aprovechar este hueco para entrar dentro del comercio o de la oficina pertinente para apropiarse de más objetos del interior.
Uno de los últimos casos ha sido una de las perfumerías de la franquicia de Ferrero, la situada en la esquina de las calles Zurita con Isaac Peral. En concreto, la responsable de este comercio, Trinidad Marín, ha sufrido en una misma semana dos robos. El primero de ellos, “el pasado miércoles, nos rompieron el cristal pero no llegaron a entrar”, ha narrado Trinidad Marín. “Esa vez se llevaron las fragancias que había en el escaparate”, ha explicado, y esta segunda vez “se nota que han estado dentro de la tienda” pero “de momento no hemos echado nada en falta”. Los ladrones podrían haber utilizado la técnica del "alcantarillazo", que está siendo muy habitual en las dos últimas semanas, aunque se desconoce exactamente la forma en que rompieron el cristal.
En otra de las tiendas de esta cadena, la situada en la calle Cádiz, han sufrido también este tipo de robos. “Tenemos como psicosis ya” ha afirmado Trinidad quien considera que “lo ideal sería que hubiera más presencia policial para que se evitaran muchos de estos robos”.
Sin embargo, los ladrones no aprovechan sólo la nocturnidad para hacer su agosto particular. Según la responsable de la tienda afectada, en el comercio de enfrente “en Tentazioni, entró el otro día un hombre cogió las prendas que pudo abarcar con sus brazos y salió corriendo”.
Los “cacos” parecen no tener preferencias por un producto en concreto. Hace unos diez semanas, en la calle Don Jaime I atracaron dos tiendas de novias, un establecimiento de hostelería para hacerse con la caja, o un comercio de de zapatos. Todo apunta a que, en caso de no hacerse con dinero en metálico, estos productos se utilizan luego para su venta fraudulenta. “Se acercan las Navidades y estos productos son muy golosos”, ha concluido Trinidad Marín.