El comercio del barrio de Santiago se ha sumado prácticamente en bloque a la plataforma vecinal que exige el cierre de la Casa de Acogida como consecuencia de los presuntos conflictos que provocan los usuarios de estas instalaciones del Ayuntamiento. Algunos de los comerciantes consultados por el Día afirman que desde la apertura del centro de transeúntes en diciembre del pasado año han sido víctimas de un incremento del número de robos en tiendas. Culpan directamente a esas mismas personas que, según los representantes vecinales, han protagonizado los últimos delitos en el barrio.
Algunos de los empresarios han tomado incluso medidas para tratar de frenar este tipo de sucesos. Así, la farmacia de la calle Agustín Moreno cuenta desde hace poco con un sistema de cámaras de seguridad, ya que, según precisó el propietario de este establecimiento, "no sólo tenemos el temor de que nos roben algún producto, sino que el miedo es a que pueda venir cualquiera y nos agreda".
En una situación parecida se encuentra el estanco situado en este mismo viario. Su comerciante señaló que se han multiplicado las situaciones de conflictos tanto en su negocio como en el resto que se encuentran en los aledaños de la avenida Campo Madre de Dios. "De momento son pequeños robos y algunos, con amenazas, se van sin pagar de la tienda, pero quién sabe lo que puede ocurrir mañana si persiste la situación", manifiesta la responsable del punto de venta de tabaco. Junto a ellos se encuentran los regentes del estudio de fotografía, de las tiendas de comestibles y hasta de los bares que se encuentran en el extremo del barrio más próximo a la Casa de Acogida.
La "nula" implicación de la Policía Nacional -que cuenta con una Comisaría a escasos 200 metros del barrio- es otro de los asuntos que denuncian los comerciantes de esta zona del Casco Histórico. Por eso, al margen de que el Ayuntamiento tome medidas en relación al centro de transeúntes, piden que haya actuaciones tanto de la Policía Local como del Cuerpo Nacional de Policía.
En paralelo a las reivindicaciones, la cruzada iniciada por los vecinos y secundada por los comerciantes cuenta con una campaña de recogida de firmas con algo más de 400 apoyos.